Un camino sin retorno, su cabeza no tiene fin solo quiere jugar y probar cada flor que hay en aquel camino.
Al otro lado del bosque, donde nada se puede ver, una semilla que el ya había intentado plantar pero nunca floreció. Solo observo sus primeras y diminutas hojas.
No le llamo la atención del completo, siguió su camino.
A lo largo del tiempo esa insignificante semilla, florece, pero nunca mas se encontró con aquella persona solo lograban saber un poco el uno del otro.
No se imaginaba lo cambiada que estaba. Una flor hermosa, celeste como el cielo y resplandeciente como una estrella.
Nunca sabrá que no hay nada igual.

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