Nunca sabré si fue un augurio, o si era lo que en verdad iba a pasar.
Ya no hay pesas en mis hombros, no tendré que mantener ningún peso.
Siempre pasara lo mismo con ellas... minutos, horas, días y hasta meses con aquellas pesas... pero llega el momento de que ellas ya molestan, entonces las sacas. Tan fácil podría ser? Tiempo con ellas, con el dolor, la pesadez y de un tiempo a otro... desaparecen.
Solo que aquellas regresaran, pero no serán del mismo dueño que las puso en mis hombros... serán de aquel hombre que logre nuevamente enamorarme.
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